miércoles, 9 de enero de 2008

* SAZON Y HUMOR DE LA NEGRA (Venezuela)


En el sector Caigüire de la Avenida Perimetral de Cumaná, un sencillo restaurante ofrece especialmente la oportunidad de saborear el típico sancocho oriental y pescados fritos.
En esta casa, cerca de 90 años atrás, su abuela Dolores Rivas llegó de Mariguitar con sus siete hijos, siguiendo la recomendación de un compadre. “¿Por qué no te vas a Caigüire?....allá la gente que llega no tiene un lugar donde comer”, recuerda María Antonia Rivas, en una de las ocho mesas del restaurante. La Negra, ubicado en la avenida Perimetral de Cumaná.
La negra se explaya e hila el entramado de la historia familiar, que a ratos se mezcla con la del negocio. “No existía La Perimetral, era la calle La Marina. En frente estaba el puerto pesquero….llegaban los barcos de vela, los vapores. Mi abuela Dolores se convirtió en la primera posadera, que en ese tiempo se le llamaba, resguardo. Llegaba gente de afuera y no tenía dónde quedarse. Entonces ella acomodaba petares en una salita de la casa. Y ofrecía el sancocho de pescado, y así se hizo popular. La gente buscaba la Posada de Dolores o a Dolores La Posadera. Vendía el plato de arroz, caraotas y carne mechada por una locha.
La más pequeña de sus hijos, “la mas trigueña”, la negra, era mi mamá. Bruna Antonia Rivas. Cuando los otros crecieron se fueron a buscar mejor vida en Caracas y en Higuerote. Luego, mi abuela se enfermó y mi mamá se encargó del negocio cuando ella murió. Eso fue como en los años 50, la playa era muy bonita, “bellísima y la gente paseaba”. De niños, María Antonia y su hermano combinaban la escuela y los juegos con las faenas de preparación de las comidas que vendía su mamá. “Llegaba con un canasto lleno de pescados y nos ponía a quitarle las escamas”.
El sitio se hizo popular por dos razones: la simpatía de la anfitriona y su sazón. “Mi mamá era muy alegre y más buenamoza que yo. Dios le dio esa gracia para atender a la gente. Echaba chistes coloraos. El sancocho de pescado era lo que más pedían. Ofrecía desayuno, almuerzo y cena. Tocaban la puerta y atendía aunque no hubiera nada preparado. No dejaba que el cliente se fuera sin comer. Cocinaba cuajado de morrocoy (especialmente en Semana Santa), pabellón cumanés con chucho o con cazón, pepitonas frescas en su concha. Cuando la diabetes la obligó a estar en silla de ruedas, se encargaba de pocas cosas, hacía las arepas, decía que leía la mano, pero sólo inventaba, con mucho humor”.
CARISMA Y BUENA ATENCION:
Recuerda que otras mujeres compartieron los menesteres de la cocina con su mamá, como su prima Dora Rodríguez. También recuerda a Herminia Fernández, una margariteña que llegó a esta zona y se quedó. Sus hijos “nacieron” en el restaurante y se criaron en medio del fragor de los fogones.
Mientras estudiaba en una escuela normalista, María Antonieta tuvo que ir asumiendo más responsabilidad en el negocio. “Ya yo estaba grandecita y tenía que ayudar a servir o en hacer mandados. Luego mi mamá se enfermó y tuve que dejar los estudios para dedicarme por completo”.
Además de heredar el mote de “La Negra”, como fue conocida su mamá, María Antonieta conserva su sazón, que se puede disfrutar todos los días, desde las 11:30 am hasta las 6:00 pm. “Mi mamá me decía: uno vive del cliente y por eso hay que ofrecer comida de buena calidad, ni siquiera se debe poner mala cara”. Porque ella era muy alegre. Y me di cuenta que tenía razón: es muy importante el carisma para la buena atención”.
EL MENÚ:
El sancocho de pescado es el “rey” del menú del restaurante La Negra. Comparte espacio en la carta con hervidos de gallina o de res, mondongo, variedad de pescados fritos o en escabeche, el cazón y el atún guisados. También hay cochino y pollo, para quienes quieran variar.
Postres también hay: de lechoza, lechoza con piña, cascos de parchita con mermelada y el dulce de patilla.
HASTA EL INDIO LA RECOMIENDA:
María Antonieta Rivas integró el stand de Sucre en un encuentro gastronómico en Caracas. Allí deleitó al jurado con su sancocho de pescado (que no lleva compuesto), Catalana a la Negra y Muchacho cumanés. Dice que hasta el indio de la redoma de Cumaná la “recomienda”. “Si usted lo ve con el pescado en las manos, lo mira a los ojos, él dice: siga a la izquierda, derechito a La Perimetral y allí se lo come bien rico”.

Fuente: Revista Ardentía. Diario El Tiempo. Puerto La Cruz. Estado Anzoátegui. Venezuela. Texto: Jhonny Mendes Montilla. Foto: Jo´Se Barrios Díaz.

1 comentario:

yaneska dijo...

Que bueno el restanurant la negra!!!... La comida es buenisima, en realidad mis felicitaciones a la negra y a todos los que hacen que su comida sea la mejor de todo el estado sucre... Lo mejor de cumana super recomendado.
ATT. Yaneska Latozefki. Caracas